Tambien hay pizzas, calzones y picadas a precios razonables (la picada para 2 personas, de 13$ es excelente para cenar 2, o de entrada para 4 o 5), el pan es excelente y los manteles son dibujables (proveen crayones y velas)

Ademas, es un lugar ideal para llevar amiguitos del exterior: se pueden comer comidas tipicas en un ambiente criollo con onda. Y si los gringos son vegetarianos, esta es una alternativa a la excursiòn por las parrillas porteñas.

Recomendaciones:

  • todas las cazuelas son muy buenas. El Pastel de Calabaza Choclo y Miel (nº 31)
  • picada para 2 personas.
  • batatas al plomo con miel
  • las ensaladas no las probamos, pero prometen
  • zapallo en almibar con queso crema

Al lado de Cumana, esta "Las Cholas", de los mismos dueños, que segun dicen es igual de bueno, aunque no está (a)probado por nosotros.

Cumaná está en Rodriguez Peña 1283 (y Santa Fe). También hacen delivery: 4813-9207


Broccolino ristorante - La comida tana no es como la italiana

El asado, la pizza y los fideos son igual de argentinos. La adaptacion de la cocina natal a un nuevo contexto (que celebramos y alentamos) da lugar a una síntesis de sabores entre las técnicas e ingredientes originales y las disponibles en el nuevo terruño. Así sucedió con las recetas traidas por las cientas de miles de mammas y nonas que se vinieron a hacer la america hace 100 años. Lo mismo ocurre con los chifas en Perú, donde la comida chifa es tan peruanaza como el ceviche, pero muy diferente de la de los restaurantes chinos (posta) en Perú.

Despues de años de comer pizzas y fideos argentinizados (en casa, con amigos y en todo restaurant porteño) es un viaje de vuelta pasar por un restaurant italiano-italiano.

El aspecto desde el frente de Córdoba es un tanto desalentador, a sólo 50mts. de un Scuzzi? uno teme estar cayendo en una trampa menemista, pero nada está más alejado de la realidad. Sobrepongase al impacto, y entre.

Con sus manteles de cuadritos blanquirojos y sus mozos (de vocacion), el Broccolino ofrece la vera cucina italiana.

Los precios no son bajos, pero los platos dan para compartirse.

De entrada, comimos una pizza de provolone y rucula, que pensamos que era un invento pretencioso a la palermojolibud, pero resultó excelente y el toque de aceite de oliva lo redondeó.
Luego llegaron unas rabas buenas, unos calamaretis fritos en su salsa cebollosa/panrayadosa/aceitosa/deliciosa, unos spaghettis profumo di mare (crema con mariscos, perfecto punto de la pasta y salsa lograda e integrada). Terminamos con un Tirami Su que resultò un tanto regular y corto de frío, al menos en contraste al que se hace en La Cabrera o al moderno y fusionado de Felisa (que, entre otras innovaciones, tiene una capa de marrón glacè).

Nos quedó pendiente el cheesecake que promocionan con llamativa insistencia para ser italianos, confirmando lo que uno temía desde el principio: un ristorante primo de los ristos neoyorquinos (ver escena de El Padrino 1 en ristorante de Queens).

Broccolino ristorante queda en Córdoba y Esmeralda (entrada por ambas calles).