Paradójica y pomposamente llamado Utopías, este restaurant queda en Olazábal
1686 (Ciudad de Buenos Aires). A sólo 50 metros de buenos restaurantes del Barrio Chino (como Palitos, como LailLai?). La ambiencia sigue una tendencia pretendidamente posmoderna que en el circuito porteño supo instalar AcaBar en los comienzos de la hollywoodizaciòn de Palermo. Esa idea de que toda mezcla eclectica es posmoderna y que todo anacronismo es simpático o provocador. No, señores ambientadores de Utopías: a nadie que admira las utopías de Marx le caben las de la Madre Teresa, y casi podría asegurar que tampoco ocurre al revés.
En forma parecida, en Utopías se piensa que servir quesadillas que ¡oups! son cualquier cosa menos algo mexicano es cul. El arte de fusionar, tanto ideologías como tendencias gastronómicas no puede reducirse a la improvisación total (quesadillas con oregano, por no hablar de su masa).
Más platos para desrecomendar (y probamos casi toda la breve carta en una mesa de 15 personas que no supieron atender):
Pizzas: todas pésimas. Dado que la masa era mala y blanda, nuestros amigos apostaban no si era o no prepizza, sino de qué supermercado era (Norte o Coto). El queso frío, los cubitos de jamón crudo secos, los de jamón cocido (paleta) feos. La rúcula resistió los embates y estaba rica.
Cuando llegaron las quesadillas (los platos llegaban en cualquier orden) el guacamole era amargo y marrón. Luis intuyó que la palta estaba cortada con berenjena, o algún otro recurso barato para estirarla. Martín educadamente llamó a la chica que esa noche trabajaba de mesera y le avisó, como quien hace un favor, que el guacamole estaba amargo. La mesera lo miró como si nada y, a modo de explicación, respondió: "es por la acidez del limón". Martín le dijo que no iba a comerlo, ella ni se mosqueó.
Yo comí una ensalada que tenía rúcula, ricota, dos tercios de un champignon, unos crutones irregulares, dos bordes de pizza como toque moderno, y una montañita de queso crema (el queso crema era lo mejor de la gran mesa: el mendicrim nunca falla). La ensalada era comible, pero tenía una cantidad de ricota tal que la rúcula estaba como embarrada y cada mordisco era un esfuerzo, los champis nunca aparecieron, el queso crema no se entiende para qué estaba...
Algo más? Las gaseosas estaban al natural, el hielo no llegó, un par de cubiertos estaban mal lavados, los mozos se chocaban sin excepción con mi silla cada vez que pasaban, el ambiente era ruidoso, la madre teresa aerografiada me miraba como dicendo "esto te pasa por estar a favor de la legalización del aborto" y parece que tenía razón. Además, nos costó 15 pesos a cada uno, lo que equivale, por ejemplo, a más de dos menúes en Palitos, o una cena en LailLai?, o una cena en Contigo Peru, todo a menos de 3 cuadras a la redonda.
Desrecomendado, entonces:
UTOPIAS
Olazábal 1686
Ciudad de Buenos Aires
