A través de complicidades entre blogs, llegamos a contactarnos con Sumito. Intempestiva, sorpresiva y dulcemente un día recibimos un mensaje suyo, diciendo que estaría viniendo a Buenos Aires (Sumito vive en Caracas, aunque es de Merida) a grabar una nueva temporada de su programa PuroSumo para El Gourmet. Para nosotros, fue como recibir un mensaje divino (Marce dice que como de Mick Jagger, Martin no comparte, algo así, digamos). Unos días después, recibimos mensjaes telefónicos de Sumito, en ninguno de los 4 telefonos que le habíamos dado pudo dar con nosotros. Qué fatalidad. Una banalidad semejante podía hacernos perder el rumbo. Sólo nos consolaba el antecedente de que los rodeos indican el camino acertado, tal como la aventura peruana hacia Javier Wong nos había demostrado.
Finalmente acordamos encontrarnos un martes en el estudio, ver la grabación de su programa y luego ir a comer. Allí estuvimos, la cocina que tantas veces vieramos desde casa, lucía bastante similar, lo mismo que Don Sumo. Muy profesional y concentrado en los momentos previos a la grabación, distendido y simpático tanto en cámara, como cuando no está trabajando. Más que conocer a un nuevo Sumito, nos acercamos más a aquel que seguíamos en la tele y en su blog. Esta coincidencia no es casual, siendo que algo que nos atrae de él es la entrega que hace en sus programas y en su página y la constante demostración de la pasión que pone en la comida: no podía ser un simulador.
Fuimos a comer a Sarkis, el restaurante armenio que nunca nos decepciona. Conversamos largamente, comenzamos a pensar en lo diferente de la mirada profesional sobre los sabores, aprendimos que tiene una memoria olfativa intensa y, a través de varias anécdotas, intuimos que está abierto a acumular cabos sueltos, medios sin finalidad, aventuras inciertas, con fe en que los rodeos marcan buenos caminos y, algunas veces, los círculos cierran.
Algunas recetas de Sumito.
Pagina y blog de Sumito
