Hemos llamado a Javier para saludarlo y darle la noticia. Fue un reencuentro agridulce, claro. Con la poética síntesis que ya le conocíamos, dijo: “Ahí ya me ha entrado la tristeza”.
Otra frase que nunca olvidaremos de Javier es aquella de que los niños hambrientos son tan flacos que no les cabe el alma en el cuerpo, recordamos al Gato como un enorme cuerpo lleno de placeres y de alma.
Recetas del Gato Dumas (solito) y en Gato Pardo
Reporte de aquella mision que nos había encomendado el Gato
| Gato_Dumas |
