El austero y elegante salón está emplazado en una típica esquina porteña. Las vidrieras son atractivas, el pizarrón con los platos del día anticipa ese nosequé parisino.
El menú es breve y escrito a mano, aunque sospechamos que no, sería lindo que se debiera a que renuevan los platos habitualmente.
De entrada, pedimos medio copetín Urondo para compartir ($8) por sugerencia de la amable moza. Este medio plato fue abundante y excelente: una fuente llena de sorpresas, bresaolas, perfumes, papitas, quesitos, una excursión.
Luego, cada uno tuvo su plato de fondo: solomillo mechado con menjunje que incluía anís estrellado ($15) y lomo saltado con papitas y salsa que contenía tinto y romero ($16). Buenos, pero ciertamente no al nivel de la entrada.
Postre: compartimos un volcán de chocolate marroc que cumplía con creces lo que se espera de un super postre: diferentes temperaturas, sabores, texturas, todo chocolate, sobre un coulis refrescante ($8 aprox).
La atención fue buenísima y es destacable lo felices que se veía a los profesionales ir y venir de la cocina integrada al salón.
La proxima vez iremos a por un copetín full para los dos, el medallón de chocolate y los membrillos asados que nos perdimos de probar. A menos que los anfitriones Sebastián y Javier o la amable mesera sugieran otra tentadora opción.
Hemos discutido si Urondo Bar podría estar en Palermo (subiendo el promedio de la bastardeada zona, aunque cumpliendo con la estética), luego concluimos que es clave en la propuesta el espíritu de su locación en la ciudad recuperada, ya que el encanto del rincón urbano permite que uno se sienta todo un flanneur.
Recomendado. Más caro que sugerencias habituales.
Vale la apuesta.
Urondo bar
Beauchef esq. Estrada
(altura Estrada al 400, altura de Av. La Plata al 1200)
4922-9671
