El fin de semana pasado estuvimos en
Mardel de excursión gastronómica, con muy buenos resultados.
Para empezar, tomamos en desayuno en "
La Boston", donde al morder las medialunas de manteca entré en éxtasis, recordando el sabor de las facturas de mi infancia, de manteca. Ojo, los borrachitos también una maravilla que no deben dejarse pasar.
Eso sí, el cafe con leche con medialunas $ 7,70 y un jugo de naranja $ 8.
Por la tarde, en el puerto, compramos un kilo de
langostinos grandes ($ 48, imposible conseguirlos crudos y frescos, nadie sabe responder porque). Los llevamos y los despachamos entre los dos, chupandonos los dedos hasta terminar con el último.
A la noche de ese dia encaramos para "Piedra Buena" (ex Viejo Pop) en el puerto. Esta vez eramos 3. A sabiendas de que no se trata del mejor lugar, el infrscripto tenía ganas de conocer este sitio y hacérselo ver su novia peruana. Si bien no defraudó, tampoco fue sublime. Comimos una picada de mariscos entre los tres de entrada (variada, no muy abundante). Luego le entramos a una chernia rellena y a una fuente (no recuerdo el nombre) de pescados grillados (salmón de mar, chernia,
lenguado y algún otro que no recuerdo). Los pescados estaban en su punto, pero la guarnición de rúcula frita era francamente mala.
No comimos postre ni tomamos cafe. Con dos botellas de Chateau Vieux el total fue de $ 207 para 3 personas.
Al día siguiente decidimos probar a suerte y verdad algún bodegón. Terminamos en la Nueva Carreta
?, en Colón al 1600. El bolichón, atendido por sus dueños (tres hermanos con cara de estar hartos de los turistas) nos soprendió gratísimamente. Marcharon dos pollos al horno, tiernos, jugosos y ¡ricos!. Yo me comí un bife
chorizo (por suerte el 1/2 bife que ya me tiene harto no figuraba en la carta) que fue traído en el punto pedido con ensalada de radicheta. Total: 2 pollos al horno con papas, un bife con radicheta, varias gaseosas y sodas, $ 50.
Para el domingo al mediodía, de despedida, teníamos una reserva para 2 en "Viento en Popa
?". Nos habían hablado maravillas al lugar, con lo cual temí que mis
expectativas y la de mi novia peruana (con mucho
pescado en su vida) fueran desproporcionadas. Nada de ello. El lugar, simple y sencillo tiene una cocina cuidadísima, a pesar de trabajar siempre lleno. Comimos una ensalada de mariscos muy variada y una copa de
langostinos de entrada. De plato principal le entramos a una merluza negra con mateca,
alcaparras y perjil que nos llevó directamente al éxtasis. Todo regado con una botella de Rutini Sauvignon Blanc a módicos $ 50. En definitiva, pagamos $ 130 y nos fuimos felices y pipones. Eso sí, no asiastir jamás sin reserva, porque la espera puede ser de 2 horas.
Saludos
Sebastián