Todavía puedo recordar las imagenes que tenía de lo que iba a ser la comida.

El Cangas de Narcea es un gran salón espanol, con un enorme y prometedor mostrador-heladera, otra heladera de fiembres, infinitas mesas, saloncitos satélites, espejos que lo multiplican todo. Tiene el suficiente encanto de lo autentico como para que uno se ponga a analizar si tiene o no buen gusto.

Llegamos Martín, Marce, Pablo y Aiz. Media hora después el Cangas era un lleno total y los grupos que llegaban y osaban preguntar si podían cenar sin reservas se iban avergonzados. Mientras la conductora fm-style inició la animación, las entradas comenzaron a desfilar: muy buenos fiambres, una ensalada rusa ok, rabas excelente y unos pescaditos en aceite que completaban de perillas.

No tardó en llegar la gran atracción del lugar: el dueño canta mientras va ingiriendo sin pausa vino de una bota. A su lado, una estatua con su figura haciendo el tradicional show nos recuerda quien es la orca Belen de este acuarium.

Imaginen este salon lleno de mesas de recien divorciados, mesas de recien nacidos, mesas de recien llegados. Cada persona paga $30, con gaseosas pero sin vino (hay un López etiquetado Cangas esperando en cada mesa, de todas formas).

A la hora de los platos nuestro mozo no sabía bien la diferencia entre cada uno, ni nos supo explicar cómo seguía el sistema. Ofreció de memoria una variedad de carnes en salsas (codorníz, conejo, ciervo, pescados) y alguna otra cosa. Ordenamos:

Un ciervo a la cacerola. Regular.
Una paella. Mala de toda mediocridad.
Un pescado con salsa de centolla. Aceitoso, feo.
Algo mas...

En medio de las mareas eufóricas del Cangas y de todos los mini-shows que seguian (entre los que se destaca un charango cuenta chistes impresentable), quedó claro que estabamos comiendo platos servidos de gigantescas ollas indiferenciables, guisos con ingredientes lujosos (carnes exóticas, centolla, etc) que en su masividad perdían toda esperada nobleza.

Una vez más, la misma máxima: en Buenos Aires se puede comer demasiado bien por 30$ por persona, incluso en los vascos Frances o Fermin si uno se modera.

No caer en la tentación de lo imposible, entonces:
CENTRO CANGAS DE NARCEA
BERUTI 4643
4773-3351