Dada la ausencia de buen material en esta abandonada página, seleccioné algunas partes de esa obra de Paco que pongo e iré poniendo en este artículo para vuestro solaz y esparcimiento.
Primero, un "maternoster" de un autor cuyo nombre nunca supe y que Paco puso como cierre de El Pescado. Aquí va:
Doña Petrona que estás en los platos
Santificadas sean tus mayonesas
Con precios baratos
Y amor en las mesas.
Que en tu reino de la cocina
Todas las manos sepan donde están
La ternura y la harina
para amasar un pan.
Que se cumplan fielmente tus recetas
Y el sabor no dependa de un salario,
Que florezcan las fetas de esperanza
Y de pesceto solidario…
Quiero un mundo de azúcar impalpable
Coronado de luz y de vainilla
Donde ninguna mano miserable
Ahogue la ilusión de una semilla.
Que no gane batallas
El vinagre o la sal.
Que el fuego cante en todas las hornallas
Su llama fraternal.
Que un rocío de aceite generoso
Impregne la lechuga, las almas, el tomate.
Que el cuchillo que hiere el asado jugoso
No mate, nunca mate.
Déjanos caer en la tentación de la ternura
De escurrir de los platos el dolor,
De levantar banderas de dicha y de verdura
Y de servir a punto la sopa del amor.
Doña Petrona nuestra de cada día
Yo también, como vos
Fabrico una receta de carne y poesía
Para que todos comamos.
Amén.
Y un poema desconocido de Henry Miller, traido por Paco al libreto pensando en la verosimilitud de la frase "te comería", cuando se le dice a alguien a quién uno le gusta mucho:
“Soy insaciable. Comería pelo, cera, tu oreja derecha
cualquier cosa y todo lo que sea tuyo.
Preséntame a tu padre con sus trapisondas,
con sus caballos de carrera, sus entradas gratis a la ópera;
los comeré a todos, los tragaré vivos.
¿Donde está la silla en que te sientas, dónde está tu peine favorito, tu cepillo de dientes, tu lima de uñas?
Tráelos, que los devoraré de un sólo bocado"
