Menos gente que la esperada, aunque si mañana domingo no llueve es probable que diluvien multitudes.
Al lado del stand de Mamá Europa, un muchacho con un shawarma superó el milagro de la multiplicación divina, transformando una torta de 18 kilos de milanesas que giraba lentamente, en 200 cosos (no sé como llamar a algo que se pone en trozos adentro de una especie de tortilla enrollada) a razón de $10 c/u. Un negoción que la distinguida concurrencia alentó haciendo largas colas para adquirir dichos cosos.
A la derecha del milagrero, el cotur del falafel (notablemente bueno, como pudo constatar este redactor) bramaba de envidia por el éxito del competidor, que no del propio.
Del otro lado, los de De la Bobe despachaban una serie de objetos fritos y grasientos que se denominaban, alternativamente boios, latkes, o knishes, pero que tenian la misma facha indistinguible entre sí.
Servidor (oculto homenaje a nuestro catalán tránsfuga) vendió numerosos plétzalaj de pastrami con pepinos, convidó con arenques y jolodetz al público y se divirtió bastante, excepto en el momento en que aparecieron el Rulo y la Jefa, ate los cuales simuló congoja para no tener que verse obligado a convidarles con algo.
Mañana domingo llevaremos porciones de gefilte fish con jrein para comer in situ y seguiremos disfrutando de los delicados sonidos de los rockeros judios, quienes todavía no aprendieron a tocar a menos de 115 decibeles.
Como nota pintoresca y correspondiente al espítiru del barrio, el café Limbo (ex-Seda) sostiene que los baños de uso público están reservados sólo para los clientes. Ese principio ilegal no arredró a quien esto escribe que, ante el vano intento de excluirlo por parte de un meserito y de la encargada del local, subió por las escaleras hacia WC con una cara de orto tal que solamente se atrevieron a recriminarle a la salida que no había pedido permiso. Este cronista les replicó que para ingresar a un lugar de uso público no había que pedirle permiso a nadie y que pensaba volver las veces que su vejiga lo demandara.
Y les pishé la tabla dos veces, por pelotudos.
Mañana habrá más noticias para este boletín.

