El asado más grande del mundo obtuvo el récord y fue una fiesta de lo uruguayo. El pasado Domingo se realizó una fiesta inédita en el
Uruguay, 1.252 asadores, (snif, no salí sorteado) en el predio de la Rural del Prado, prepararon el
asado más grande del mundo relegando a segunda posición a nuestros hermanos Mexicanos.
Esto refuerza nuestros equilibrados sentimientos chauvinistas acerca de Maracaná y la Tacita de Plata y nos permite hacer catarsis de otras cosas, entre ellas, lo caro que está la carne. Y bueno, soy celesteeee! El artículo en si no tiene desperdicio, como el vacío...
Datos técnicos: asadores 1.252, carbón 6.000 kgs.,
Parrilla 1.500 mts. lineales, carne 12.000kgs. de vacío.
Impresiones.
"Este es un récord frívolo", dijo Aliusha Díaz, activista de Anima Naturalis, una organización internacional que defiende los derechos de los animales. Ella y unos 17 manifestantes parecían ser los únicos que no compartían la alegría de que ayer se cocinara el
asado más grande del mundo, en la Rural del Prado. "¿Cuántas vidas por un récord?", se preguntaba un cartel que sostenían los activistas, vestidos completamente de negro. "Venimos a mostrar que hay otra parte de
Uruguay que no está de acuerdo", dijo la activista a El Observador. "Las vacas son seres sociables, que también tienen mejores amigas y van a comer juntas", dijo. "La gente tiene que ver que no somos los únicos con sentimientos", argumentó Díaz.
Pero adentro de la Rural nadie parecía acordarse de los sentimientos de las vacas, y sólo importaba hacer (y comer) el
asado. En el ruedo del predio un escenario marcaba el centro y, a su alrededor, dispuestos desde el centro hacia afuera, se disponían unos 1.500 metros de
parrilla, formados por 13 toneladas de metal. Los 1.252 asadores se ubi¬caron en su lugar, con delantal y gorro blanco, mientras las canciones de Drexler y Jaime Roos calentaban el ambiente.
Entre los asadores se destacaban varias mujeres. Inés Vivo y María Ángela Duran, ambas estudiantes de cocina de 19 años, se quejaban del machismo implícito en el
asado. "Siempre la mujer pa¬ra la ensalada y el hombre para el
asado", dijo Duran. Y se quejaban a las risas de que recibían comen¬tarios machistas de sus compañeros. "No nos tenían fe de que íbamos a poder prender el fuego ni hacer el
asado", dijo Duran.
Una cuadrilla de bomberos prendió el fuego, que tuvo que ser encendido una segunda vez, porque parte de los 6.000 kilos de carbón rociados en alcohol no agarraba. Y es que el
asado se hizo al estilo barbecue americano: carbón, porque si se usaba leña implicaba emplear 200.000 kilos. Además se debió cocinar vacío (unos 12.000 kilos), porque si se usaba la
tira de asado tradicional con hueso se debían emplear unos 17.000 kilos del clásico corte. "Creo que nadie percibió el
asado como poco tradicional. En definitiva es carne asada igual", explicó a El Observador el presidente del Instituto Nacional de Carnes (INAC), Alfredo Fratti, enumerando los problemas operativos de hacerlo de otra manera. "Es lo que se pudo", agregó.
Al final se pudo prender el fuego y lo asadores se vieron envueltos en una densa capa de humo en la que solo se veían siluetas. El himno nacional entonado por la banda militar trajo algo de solemnidad a una jornada que compartieron unas 20.200 personas.
CARNE. Después de cocida la carne pasó a repartirse a los asistentes, que armaban filas en seis sectores diferentes. A cambio de su entrada de $ 60 (U$S 3 aprox.) se les daba una bandeja con unos 600 gramos de carne, un pedazo de pan,
servilleta, tenedor, y un escarbadiente. Cualquier lugar era bueno para comer.
A eso de las 16 horas, y luego de que Pepe Guerra fuera el centro de atención, el juez del récord Guinness, Danny Girton Jr., anunció lo que tanto se esperaba:
Uruguay rompió el récord Guinness. Atrás quedó México con su parrillada de 1.200 metros y 8.000 kilos de carne. El ministro de Ganadería, Ernesto Agazzi, se puso a saltar con su más de metro noventa de altura, mientras Fratti lloraba al sostener el cuadro con el diploma que adornará al¬guna oficina del INAC. Los animadores arengaban: "soy celeste" y "U-ru-guay" pedían a la multitud. Fuegos artificiales, serpentinas, y "vamos que podemos".
Luego del evento Girton explicó a El Observador que el récord implicaba la medición de la
parrilla, y que fue medida en la mañana con un agrimensor y certificado por un escribano. Luego se tenía que comprobar la cantidad de carne y que fuera cocinada al mismo tiempo. Otros récords Guinness que
Uruguay detenta pueden ser considerados la definición de la uruguayez: uno corresponde a Julio Sánchez Padilla, por ser el director del mismo programa por más tiempo en TV (desde 1970 dirige Estadio Uno), y otro para Ricardo Olivera, por haber metido el gol más rápido, a 2,8 segundos de empezado el partido. Sánchez Padilla, fútbol y
asado. Lo dicho anteriormente: "Soy celesteeeeeeeee",