Copio nota del Mercurio de Chile, sección Economía y Negocios, 5-jun-09

Primeros resultados de un proyecto de privados y el Ministerio de Agricultura
Trufas: el "oro negro" que ya crece en Chile

Los primeros frutos se esperaban en 10 años. Sólo pasaron cinco y en Panguipulli ya se ven ejemplares de un producto que en Europa se vende a $ 845 mil el kilo.

NICOLÁS GUTIÉRREZ

PANGUIPULLI

Cuando los socios de la empresa Agrobiotruf S.A. se decidieron a poner en marcha productiva el estudio de la UC del Maule, que confirmó la opción de cultivar trufas de forma artificial en nuestro país, cundió el escepticismo.

Y es que las complicaciones para producir este hongo llamado "oro negro" pueden decepcionar a cualquiera, pese a ser muy apetecido por la alta gastronomía internacional y alcanzar elevados precios de venta. Por ejemplo, un cultivo puede demorar diez años en dar resultados.

Sin embargo, la dedicación y el esfuerzo son premiados con la venta del producto, ya que un kilo de trufas se transa en US$ 1.500 ($845 mil) en Europa.

La primera vez

Durante esta semana se marcó un hito que excedió los cálculos de los más optimistas. En un predio ubicado cerca de Panguipulli se extrajeron las cinco primeras trufas a cinco años de la plantación de los árboles -principalmente olivillo y roble chileno-, que fueron inoculados en sus raíces con cepas españolas para el crecimiento del hongo.

El encargado de hallarlas fue "Polo", un ágil perro labrador que fue adiestrado especialmente para la cosecha, tal como se hace en los países en donde la actividad suma décadas de tradición.

"Polo" avanzó rodeando los árboles, husmeó moviéndose en círculo alrededor de los olivillos y tras escarbar un poco para marcar el punto exacto, se echó a un costado esperando su recompensa en comida. Luego, sólo se debe hundir una pequeña pala en el sitio para sacar una trufa de unos 250 gramos, oscura y redonda.

Es esa misma forma y el color café intenso las que llevaron a que las tradicionales bolas de chocolate, propias de la pastelería, preparadas bajo diversas recetas, hayan sido bautizadas con el mismo nombre. En nuestro país al hablar de trufas se asocia con chocolate y no pocos se extrañan al saber que las verdaderas, las originales, salen de la tierra y poco tienen de dulce y de aroma a cacao.

En el hemisferio norte, sobre todo en países como España, Francia e Inglaterra, donde el nombre no llama a confusiones, un pequeño "raspado" del producto sobre un exquisito plato constituye un agasajo inigualable para el comensal. Las trufas en conserva, del tamaño de una avellana, pueden costar más de $10 mil y una botella de aceite de oliva aromatizada, $18 mil.

La ministra de Agricultura, Marigen Hornkohl, presente en la primera cosecha, calificó como "casi un hallazgo de petróleo" lo que ocurrió en Panguipulli.

No fue la única cara sonriente. La Fundación para la Innovación Agraria del Ministerio de Agricultura (FIA), que invirtió cerca de $200 millones en este proyecto; Agrobiotruf S.A. -la empresa de cinco privados que invirtieron otros $138 millones-, y los dueños de los predios que son trabajados desde Talca a Coihaique no esconden su alegría al surgir la prueba definitiva de que este cultivo es viable en Chile.

"Afortunadamente, el FIA nos apoyó. Hay mucho esfuerzo para llegar a esto y queremos que esto sea una verdadera alternativa agroforestal", dice Ricardo Ramírez, gerente de Agrobiotruf.

Hoy existen en Chile 70 hectáreas plantadas, aún jóvenes para entrar en producción; y la meta es llegar a 100 anuales. Cada hectárea podría entregar entre 40 y 60 kilos. Datos más que suficientes para que algunos, sin siquiera sumar, saquen cuentas alegres.

"Imagínense lo que significa generar un nuevo valor de este tipo en bosques como éstos. Hoy somos testigos de esta producción, única en América del Sur", sostuvo Rodrigo Vega, director ejecutivo de FIA.

El optimismo cunde además, porque los suelos de Panguipulli, muy húmedos, pero con muy buen drenaje, no son los idóneos para el cultivo. Y como la cepa está esparcida de Talca a Coihaique, sólo queda esperar. Y con las trufas, vale la pena esperar.

El "murillo", la sana competencia

En Concepción, el restaurante "Le Chateau" ofrece en su carta la "salsa murillo", una preparación que acompaña carnes o pescados en base a otro hongo conocido como "murillo" o "mochela", que se extrae desde la tierra bajo plantaciones de árboles nativos en zonas cordilleranas, entre agosto y octubre de cada año.

Los habitantes de la zona del Alto Biobío lo extraen y comercializan desde hace décadas.

De hecho, en el restaurante penquista se ofrece desde hace -al menos- 15 años, cuenta su dueña Ariane Maira.

La salsa de acompañamiento cuesta $3.500, un valor alto, pero acorde con el precio en que se compra el "murillo" o "mochela", pues un kilo puede llegar a costar $100 mil.

El gusto es similar al de un champiñón.