Después de la leche, el segundo producto de almacén que más me molesta que falte en casa es el mendicrim. Y no me refiero genéricamente a quesos untables, a quesos blancos, etc. La presencia de un philadelphia tampoco aplaca mi abstinencia. Mendicrim y del original.
Dicen que no es lo que era, pero sigue siendo riquísimo, umami, espléndido al abrirlo.